Vacaciones de invierno con niños: una vuelta a la infancia en formato aventura

Pensar en ir de vacaciones con niños es una de esas cosas que nos producen sentimientos encontrados. Por una parte, queremos para nuestros pequeños diversión, cultura y aprendizaje; mientras que por otra la logística seguramente nos dé mucha pereza. Por ello, hay que realizar una cuidadosa planificación en la que todo esté pensado para obtener las mayores facilidades posibles, como eligiendo hoteles para familias en los que ya se tengan en cuenta nuestras posibles necesidades.

Unas vacaciones con niños requiere preparación: seguramente tendremos que llevar con nosotros muchas cosas que no incorporábamos a nuestro equipaje cuando viajábamos solos. Cochecito, cambiador y pañales si tenemos niños muy pequeños y ropa de recambio, juguetes y seguramente algún DVD portátil no van a poder faltar con aquellos que ya son un poquito más mayores. Sin embargo, todo ello no debe ser un impedimento para que podamos seguir viajando, conociendo mundo y mostrándoles a nuestros hijos cómo se vive en otros lugares, su historia y su cultura.

Buscar aventuras, una necesidad en las vacaciones con niños

La naturaleza ofrece infinidad de situaciones increíbles que son para los pequeños de la casa una oportunidad única para descubrir la vida animal. Si en nuestras vacaciones con niños elegimos ir a lugares en los que disfrutar de todas estas maravillas podremos ofrecerles las aventuras que sus pequeñas mentes necesitan para mantenerse atentas y activas. Largos paseos por la montaña, por el campo o por las zonas cercanas al mar serán la oportunidad perfecta para el avistamiento de pájaros, el descubrimiento del nacimiento de un río o la belleza de un paraje natural protegido.

Los paseos por la montaña son una buena opción en las vacaciones con niños

En este sentido, en Cataluña se puede disfrutar de dos lugares cuya fama ha trascendido las fronteras españolas: el Delta del Ebro y Monserrat. El primero de ellos es especialmente interesante para disfrutar del visionado del día a día de los animales que pueblan la zona, más de cien especies de ave. Treinta kilómetros de tierra mar adentro que ofrecen al visitante unas espectaculares vistas. En cuanto a Monserrat, se trata de una peregrinación bien conocida en la zona, cuyo recorrido a pie da lugar a poder contemplar la vista del paisaje desde las alturas.

Perderse entre molinos o sumergirse en una gran ciudad

Para los que prefieran unas vacaciones con niños para perderse entre molinos, aquellos que inevitablemente nos recuerdan a nuestro querido Don Quijote, Albacete es su tierra. Sus inmensas llanuras resultan una visión tranquilizadora en la que reposar tras el ajetreo de la vida diaria.

La ciudad también puede ser un terreno en el que vivir aventuras con los pequeños de la casa. Cada vez más las grandes ciudades como Barcelona o Madrid incluyen en su oferta de ocio multitud de establecimientos que están pensados tanto para el divertimento de los niños como el de los padres.

Hoteles para familias: totalmente necesarios

Cuando somos padres nos damos cuenta realmente de la necesidad de acudir a lugares en los que especialmente se piense en nuestras necesidades. La crianza resulta en muchas ocasiones muy dura, por lo que disfrutar de los buenos momentos es la ocasión perfecta para vivir plenamente nuestra familia. Es indispensable por ello, un precio asequible, comodidad y espacios en los que los niños puedan pasar algún rato que otro mientras algún miembro de la familia descansa en la habitación o se hace un poco de tiempo antes de alguna comida. Asimismo, que el personal nos tenga en cuenta y nos ofrezca todas las facilidades posibles es un punto a favor en los hoteles para familias, que tienen siempre presente cómo pueden ayudarte a nivel logístico.

¿A qué esperas para lanzarte a unas vacaciones con niños en uno de los muchos maravillosos hoteles para familias que tienes a tu disposición? Las aventuras están esperando.

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